El imponente diseño de la vida
James Eubanks
James Eubanks es un famoso escritor, columnista de cadenas de periódicos de Estados Unidos. Educado en Birmingham (Alabama), está titulado en idiomas modernos y realizó reportajes radiofónicos desde la Universidad Loyola de Nueva Orleans. Sus estudios de lingüística lo llevaron finalmente a la Costa Oeste , donde descubrió la Nueva Era y se formó en diversas disciplinas muy especializadas.
Expresar gratitud es mi inclinación más natural. Cuando era niño, en la Alabama rural, se me enseñó a ser amable, generoso y agradecido, siempre. Cuando me hice hombre adopté esta costumbre de dar las gracias y la convertí en una forma de vida más meditada y estudiada.
Siempre me he considerado diferente. Después de años de tratar con esto, he llegado a comprender por qué me sentía así. Estuve muchos años apartado de la gente, y si bien eso solía ser doloroso, la experiencia me permitió ver a los demás con más claridad Ahora veo a la gente con perspectiva, aunque participo en actividades conjuntamente con otras personas. En general, la gente no practica la gratitud día a día. Si ocurre algo bueno lo agradece, y si ocurre algo malo desde luego no lo agradece. Con frecuencia las personas que piensan así son desgraciadas, están preocupadas, se sienten dolidas, cansadas y agobiadas y están resignadas. Si queremos, podemos elegir creer que la tragedia de nuestra vida es obra del destino actuando en contra de nosotros. Los poderes tácticos no nos van a discutir eso.
Y sin embargo, hay otro camino.
La gratitud es una respuesta emocional llena de amor que surge en nuestro interior cuando nos encontramos ante el imponente diseño de la vida. Cada día entro en el mundo con la mente expectante, a la busca de algo que agradecer y de alguien a quien agradecérselo. La teología define la experiencia religiosa como una profunda conciencia humana de un gran diseño. La gratitud es una entrada y un canal de conciencia que nos conduce a esa paz y esa comprensión. Es una experiencia religiosa vivida diariamente.
La gratitud no es lo mismo que el alivio. Me siento agradecido por mí vida, las personas que conozco y mi trabajo. Por otro lado, me siento aliviado por no estar enfermo. La primera afirmación se basa en lo que es cierto dentro de mí. La otra se basa en mis temores y terrores. Normalmente no hacemos esta sencilla distinción. El alivio supone que algo podría ir mal pero por el momento va bien. En cambio, al expresar gratitud afirmamos que todo está bien y nada puede ir mal. No hay nada que hacer, nada que arreglar; por ejemplo: «Agradezco mi buena salud».
Sin una constante afirmación y oración de gratitud y valoración, encuentro que mi mente se aburre y mi corazón se enfría. Me retiro del mundo resignado a luchar en solitario. La gratitud es una manera de salir de la dificultad, el dolor y el aislamiento. Ante la adversidad y la angustia, expresar gratitud nos exige que renunciemos a nuestras ideas sobre lo que creemos que nos está ocurriendo.
En cualquier situación siempre hay más cosas implicadas que las que conocemos, y la gratitud nos pone en contacto con ellas. En una visión de conjunto, estas circunstancias difíciles que tengo delante podrían ser la pieza que falta en un rompecabezas muy grande que aún no conozco. Debo abandonar mis temores y mi creencia de que algo ha ido mal. En principio, esto siempre lleva a un conocimiento consciente. La gratitud es un acceso a la conciencia, y la conciencia es una puerta hacia un amor que no cesa. Es un cambio mental, una reorientación, una entrega consciente al amor y la aceptación de lo que existe. Todos podemos dar gracias. Lo único que necesitamos es estar dispuestos. Expresar gratitud nos ahorra el doloroso guión humano, porque nos exige mirar con más profundidad nuestra vida y a las personas que nos rodean. La superficie rara vez nos da acceso a la profundidad, más bien la oscurece- La gratitud enriquece y da profundidad a la colorida tela de nuestra vida, permitiéndonos ver más.
Es imposible sentir preocupación, rabia, depresión o cualquier otra emoción negativa en presencia de la auténtica gratitud. No puede haber en el mismo lugar y al mismo tiempo un hermoso día de sol y un oscuro día de tormenta. Por lo tanto, expresar gratitud reorienta nuestra mente alejándola del miedo y dirigiéndola hacia la verdad, eliminando toda negatividad, todo dolor y sufrimiento. Tengo un programa de mantenimiento para prevenir la resignación, el desengaño y la duda. Cada día, más de una vez, busco en mi mente todo aquello que tengo para agradecer. El hecho de darme cuenta del constante flujo de prosperidad, bienes y riqueza que viene hacia mí me conduce a un estado grato y fiable: la paz mental.
Así pues, si todavía no eres una persona que expresa gratitud diariamente, como una interminable oración o una música de fondo para tu vida, te invito a considerar la posibilidad de hacerlo, comenzando ahora mismo. Sube a tu habitación más alta. La gratitud requiere responsabilidad. Ve tus valiosas aportaciones y talentos, y empieza a reconocerlos. Da las gracias a las personas de tu vida: aquellas que amas y aquellas que tal vez no amas; la verdad es que todas son lo mismo. Son tus maestros. Siente gratitud por ellas. Mientras lo haces, comprende cuánto poder tienes, lo conmovedora que es tu vida, y hasta qué punto eres una persona bienaventurada simplemente por estar aquí.
Y después observa lo que ocurre.
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