La comunicación es más que un “recurso”, es el “ser” de la organización, su combustible, su fluido vital. Alimenta todas las áreas, es multidimensional, une cada parte y es indispensable para la existencia y supervivencia de una empresa: si no hay comunicación la actividad organizada no existe.
La comunicación interna juega un papel central en esta etapa para lograr que todos sepan
lo qué tienen que hacer, por qué están ahí y qué se espera de ellos. Lo básico, lo
operativo, lo esencial.
Esto implica comunicar:
• Para quién están trabajando: qué es la organización, cómo esta integrada, qué
lugar ocupa en la sociedad, en el mercado, etc.
• Dónde están trabajando: cuál es su lugar dentro de la estructura, a quién
responden, cómo son los vínculos y las relaciones.
• Cuáles son las normas de trabajo: horarios, procedimientos, códigos, lugares,
espacios, normativas, etc.
• Qué tienen que hacer hoy: información acerca de su puesto, su trabajo y sus
actividades.
• Qué tienen que hacer mañana: todo lo que impacta, como ser los cambios de
procedimiento, de horarios, de tareas o de responsabilidades.
Estratégica
Cuando implementamos acciones de comunicación interna dentro del plano estratégico,lo hacemos con el objetivo de que los miembros de la organización sepan por qué hacen lo que hacen.
Un buen ejemplo lo brinda esa historia de los tres hombres que están poniendo ladrillos y que cuando le preguntan a cada uno acerca de su trabajo el primero responde que está “colocando un ladrillo arriba del otro”, el segundo “levantando una pared”, y el tercero “construyendo una iglesia para el pueblo”.
Las diferentes respuestas se deben, justamente, a las diferentes “comunicaciones
estratégicas” que cada uno recibió por parte de la organización, y uno puede suponer que la última persona es la que va a brindar lo mejor de sí porque:
• Se siente orientada: Ya sabe hacia dónde está yendo. Conoce el rumbo, objetivos, visión y misión de la organización.
• Se siente comprometida: Sabe cuáles son sus objetivos personales y cómo su
esfuerzo permite alcanzar metas globales.
• Se siente respetada: Ya no es más un simple “colocador de ladrillos”.
• Se siente valorada: Alguien le explicó la trascendencia de su trabajo y le confió cuál es el objetivo final.
• Se siente motivada: Trabaja por una causa mayor y más importante.
• Se siente integrada: Forma parte de un equipo y conoce cuál es el impacto de su
tarea sobre el resto.
• Se siente contenida: Conocer el objetivo de la tarea permite, entre otras cosas,
bajar la conflictividad y el malestar que genera la incertidumbre. Las personas que
no reciben comunicación estratégica pueden llegar a juzgar que muchas de las
cosas que hacen son inútiles o que la organización se las ordena por capricho,
malevolencia o estupidez.
Por eso una persona puede ingresar con mucho entusiasmo a una empresa pero a la semana huir despavorida por lo que vio, por lo que descubrió, por el modus operandi, por la forma en que ahí se consiguen y se hacen las cosas. Si volvemos al ejemplo de los tres hombres, pensemos qué sucedería si uno de ellos se entera de que los fondos para construir esa iglesia provinieron de una donación que hizo un narcotraficante y que esto fue avalado por el cura del pueblo, ¿seguiría levantando la pared?
Entonces, gestionar el “área cultural” implica comunicar:
• Cómo se hacen las cosas en la organización.
• Cuál es la cultura, valores, normas, códigos, principios y ética.
• Qué está permitido y qué no.
• Qué es lo que está por encima de todo.
Desde luego que además de enunciarlo (la parte más fácil) se debe demostrar con hechos.
No hay nada más inútil y contraproducente, por ejemplo, que empapelar una empresa con afiches que enumeran los valores corporativos al tiempo que se llevan adelante prácticas que van en la dirección opuesta.
La comunicación de valores es una de las más difíciles de gestionar porque debe ser 100% verdadera, demostrable y aplicable. No hay margen de error. En una organización pueden modificarse los objetivos, las tareas y las responsabilidades, pero los valores y su cultura no son flexibles, no son circunstanciales. La organización nace con principios (aunque no los escriba y no sea conciente de ellos) y se tiene que hacer cargo de su elección y sus consecuencias. Si nace con buenos valores y los comunica correctamente logra integración, unidad, fortaleza y atracción.
La persona sabe hacer su trabajo, sabe por qué debe hacerlo, sabe cómo hacerlo… ahora falta lo más importante: ¡que quiera hacerlo! Esta es la piedra angular del proceso porque no nos sirve de nada tener al mejor delantero si no quiere patear al arco. Motivar al otro es un desafío, demanda un trabajo artesanal, personalizado y minucioso porque cada persona tiene intereses particulares. Cuando uno trabaja el “área motivacional” busca generar comunicaciones positivas para que la gente:
• Se sienta orgullosa de formar parte de la empresa.
• Vea perspectivas de crecimiento y oportunidades.
• Sienta que la empresa es justa y que cada uno tiene lo que realmente merece.
• Se sienta comprendida, valorada y escuchada.
• Se sienta tratada como una persona, no como un “recurso humano”.
• Tenga una actitud positiva que favorezca el buen clima y las relaciones
interpersonales.
Comunicación en movimiento.
Bienvenidos
¡Sus comentarios son valiosos!
jueves, 6 de octubre de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
CULTURA ORGANIZACIONAL
La transformación no finaliza con la puesta en marcha de un nuevo software, la aplicación de una nueva estructura o la inmersión en un nuevo segmento de negocio; por el contrario, es un proceso continuo que muestra sus resultados poco a poco y que requiere ajustes en comunicación, capacitación y entrenamiento, posteriores a la implementación.
Adicionalmente, en este proceso es clave contar con la participación y colaboración decidida de los líderes de la organización para transmitir claramente la intención de la transformación, la visión del cambio y el impacto que tiene a nivel cultural, para así asegurar su idónea gestión.
Teniendo en cuenta este entorno, se hace necesaria una herramienta que cohesione, alinee y aporte sinergia a todos estos aspectos. Es allí donde la comunicación organizacional, se convierte en la fuerza proactiva que permite alcanzar las metas propuestas y sin la cual, ningún tipo de gestión del cambio tendría éxito, ya que es la habilidad comunicativa la que hace posible que el factor humano se involucre y comprometa con la consecución de las metas propuestas.
Así mismo, el manejo de recursos siempre ha sido un factor determinante en el éxito de las empresas, siendo el talento humano el más importante, ya que su correcta integración a la estrategia empresarial y a la visión de cambio, asegura que la gestión del mismo fluya apropiadamente. Por tal motivo, se deben identificar grupos claves y crear canales desde y hacia todos los niveles de la organización, para que se involucren los colaboradores y se minimice la resistencia al cambio.
Adicionalmente, en este proceso es clave contar con la participación y colaboración decidida de los líderes de la organización para transmitir claramente la intención de la transformación, la visión del cambio y el impacto que tiene a nivel cultural, para así asegurar su idónea gestión.
Teniendo en cuenta este entorno, se hace necesaria una herramienta que cohesione, alinee y aporte sinergia a todos estos aspectos. Es allí donde la comunicación organizacional, se convierte en la fuerza proactiva que permite alcanzar las metas propuestas y sin la cual, ningún tipo de gestión del cambio tendría éxito, ya que es la habilidad comunicativa la que hace posible que el factor humano se involucre y comprometa con la consecución de las metas propuestas.
Así mismo, el manejo de recursos siempre ha sido un factor determinante en el éxito de las empresas, siendo el talento humano el más importante, ya que su correcta integración a la estrategia empresarial y a la visión de cambio, asegura que la gestión del mismo fluya apropiadamente. Por tal motivo, se deben identificar grupos claves y crear canales desde y hacia todos los niveles de la organización, para que se involucren los colaboradores y se minimice la resistencia al cambio.
miércoles, 6 de julio de 2011
EL AGRADECIMIENTO
El imponente diseño de la vida
James Eubanks
James Eubanks es un famoso escritor, columnista de cadenas de periódicos de Estados Unidos. Educado en Birmingham (Alabama), está titulado en idiomas modernos y realizó reportajes radiofónicos desde la Universidad Loyola de Nueva Orleans. Sus estudios de lingüística lo llevaron finalmente a la Costa Oeste , donde descubrió la Nueva Era y se formó en diversas disciplinas muy especializadas.
Expresar gratitud es mi inclinación más natural. Cuando era niño, en la Alabama rural, se me enseñó a ser amable, generoso y agradecido, siempre. Cuando me hice hombre adopté esta costumbre de dar las gracias y la convertí en una forma de vida más meditada y estudiada.
Siempre me he considerado diferente. Después de años de tratar con esto, he llegado a comprender por qué me sentía así. Estuve muchos años apartado de la gente, y si bien eso solía ser doloroso, la experiencia me permitió ver a los demás con más claridad Ahora veo a la gente con perspectiva, aunque participo en actividades conjuntamente con otras personas. En general, la gente no practica la gratitud día a día. Si ocurre algo bueno lo agradece, y si ocurre algo malo desde luego no lo agradece. Con frecuencia las personas que piensan así son desgraciadas, están preocupadas, se sienten dolidas, cansadas y agobiadas y están resignadas. Si queremos, podemos elegir creer que la tragedia de nuestra vida es obra del destino actuando en contra de nosotros. Los poderes tácticos no nos van a discutir eso.
Y sin embargo, hay otro camino.
La gratitud es una respuesta emocional llena de amor que surge en nuestro interior cuando nos encontramos ante el imponente diseño de la vida. Cada día entro en el mundo con la mente expectante, a la busca de algo que agradecer y de alguien a quien agradecérselo. La teología define la experiencia religiosa como una profunda conciencia humana de un gran diseño. La gratitud es una entrada y un canal de conciencia que nos conduce a esa paz y esa comprensión. Es una experiencia religiosa vivida diariamente.
La gratitud no es lo mismo que el alivio. Me siento agradecido por mí vida, las personas que conozco y mi trabajo. Por otro lado, me siento aliviado por no estar enfermo. La primera afirmación se basa en lo que es cierto dentro de mí. La otra se basa en mis temores y terrores. Normalmente no hacemos esta sencilla distinción. El alivio supone que algo podría ir mal pero por el momento va bien. En cambio, al expresar gratitud afirmamos que todo está bien y nada puede ir mal. No hay nada que hacer, nada que arreglar; por ejemplo: «Agradezco mi buena salud».
Sin una constante afirmación y oración de gratitud y valoración, encuentro que mi mente se aburre y mi corazón se enfría. Me retiro del mundo resignado a luchar en solitario. La gratitud es una manera de salir de la dificultad, el dolor y el aislamiento. Ante la adversidad y la angustia, expresar gratitud nos exige que renunciemos a nuestras ideas sobre lo que creemos que nos está ocurriendo.
En cualquier situación siempre hay más cosas implicadas que las que conocemos, y la gratitud nos pone en contacto con ellas. En una visión de conjunto, estas circunstancias difíciles que tengo delante podrían ser la pieza que falta en un rompecabezas muy grande que aún no conozco. Debo abandonar mis temores y mi creencia de que algo ha ido mal. En principio, esto siempre lleva a un conocimiento consciente. La gratitud es un acceso a la conciencia, y la conciencia es una puerta hacia un amor que no cesa. Es un cambio mental, una reorientación, una entrega consciente al amor y la aceptación de lo que existe. Todos podemos dar gracias. Lo único que necesitamos es estar dispuestos. Expresar gratitud nos ahorra el doloroso guión humano, porque nos exige mirar con más profundidad nuestra vida y a las personas que nos rodean. La superficie rara vez nos da acceso a la profundidad, más bien la oscurece- La gratitud enriquece y da profundidad a la colorida tela de nuestra vida, permitiéndonos ver más.
Es imposible sentir preocupación, rabia, depresión o cualquier otra emoción negativa en presencia de la auténtica gratitud. No puede haber en el mismo lugar y al mismo tiempo un hermoso día de sol y un oscuro día de tormenta. Por lo tanto, expresar gratitud reorienta nuestra mente alejándola del miedo y dirigiéndola hacia la verdad, eliminando toda negatividad, todo dolor y sufrimiento. Tengo un programa de mantenimiento para prevenir la resignación, el desengaño y la duda. Cada día, más de una vez, busco en mi mente todo aquello que tengo para agradecer. El hecho de darme cuenta del constante flujo de prosperidad, bienes y riqueza que viene hacia mí me conduce a un estado grato y fiable: la paz mental.
Así pues, si todavía no eres una persona que expresa gratitud diariamente, como una interminable oración o una música de fondo para tu vida, te invito a considerar la posibilidad de hacerlo, comenzando ahora mismo. Sube a tu habitación más alta. La gratitud requiere responsabilidad. Ve tus valiosas aportaciones y talentos, y empieza a reconocerlos. Da las gracias a las personas de tu vida: aquellas que amas y aquellas que tal vez no amas; la verdad es que todas son lo mismo. Son tus maestros. Siente gratitud por ellas. Mientras lo haces, comprende cuánto poder tienes, lo conmovedora que es tu vida, y hasta qué punto eres una persona bienaventurada simplemente por estar aquí.
Y después observa lo que ocurre.
Etiquetas: comunicacion, fotografia
GRATITUD
miércoles, 23 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
C.I
Debemos propender por una comunicación interactiva donde los colaboradores tengan la oportunidad de intervenir, originar y compartir contenidos bajo un paradigma de red y no simplemente de bidirección ascendente-descendente.
Por eso un plan de comunicación interna requiere un diseño que no esté centrado en potenciar o multiplicar la capacidad de difusión sino que se enfoque en maximizar la interacción.
El desafío es organizar lo diverso, articular las diferencias y aglutinar las microacciones o ideas antes de que se disuelvan.
La cultura es base de la comunicación o la comunicación es la base de la cultura?
Existe una comunicación uno a uno, en ella debemos incluir la comunicación oral, el teléfono, el correo electrónico, el chat. También existe una comunicación uno a todos en la que un único emisor hace llegar su mensaje a un número elevado de receptores, cabría inscribir la prensa, los libros, la radio, la televisión, las páginas web. Contamos actualmente con una comunicación adicional: la de todos con todos, asociada a una compleja forma de red. Se trata de un hecho que constituye una verdadera revolución, comparable a la aparición del habla, la escritura o la imprenta, y realmente está transformando el mundo que nos rodea: wikis, twitter, blogs, entre otros, demostrando ser un excelente potenciador de todo tipo de actividades relacionales.
Podríamos afirmar que la cultura es la base de la comunicación y la comunicación es la base de la cultura, entendiendo que realizamos nuestro aprendizaje cultural mayoritariamente por imitación. Lo importante es generar y afianzar relaciones de forma multidireccional. La cultura es comunicación en movimiento.
Infonomía
La infonomía es un término relativamente nuevo que hace referencia a la gestión inteligente de la información en las organizaciones.
Dentro de las empresas tenemos gran cantidad de datos que se convierten en información valiosa para el desarrollo de estrategias de marketing, financieras, contables, comunicativas, que permiten posicionar la imagen, aumentan el porcentaje de ganancias, en definitiva hacen felices a los gerentes. "Internet puede haber cambiado muchas cosas, pero lo cierto es que el factor de éxito fundamental en el comercio electrónico sigue siendo el mismo que el del comercio "tradicional": para vender, hay que entender muy bien al cliente".(Alberts Cornella, 2009)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)